El director del Observatorio Sismológico del Instituto Politécnico Loyola, Javier Rodríguez, explicó a la Prensa de IPL las características del terremoto de magnitud 7.4 ocurrido el pasado 10 de agosto en Colombia, sus efectos y la relación —o ausencia de ella— con los recientes movimientos telúricos registrados en Venezuela y con la actividad sísmica que podría producirse en República Dominicana.
¿Qué características tuvo el terremoto ocurrido en Colombia?
El terremoto tuvo una magnitud de 7.4 y ocurrió a unos 100 kilómetros de profundidad, debajo de la región de los Andes. Las poblaciones que experimentaron mayores efectos fueron aquellas ubicadas inmediatamente sobre el área del epicentro, entre ellas Cali, en el Valle del Cauca, además de Manizales y Pereira.
En estos lugares existen zonas asentadas sobre plataformas de aluvión, con materiales sueltos y poco consolidados. Este tipo de suelo puede amplificar las ondas sísmicas. Cuando la frecuencia de la onda entra en resonancia con la frecuencia de vibración de una edificación, el efecto puede duplicarse y provocar mayores daños.
En cambio, las construcciones ubicadas directamente sobre roca y aquellas diseñadas adecuadamente para resistir movimientos sísmicos presentaron menores afectaciones.
¿Por qué este terremoto fue particularmente significativo?
Me sorprendió su violencia, tomando en cuenta que se produjo a una profundidad considerable. Los terremotos profundos suelen abarcar áreas más extensas, aunque con menor intensidad que los sismos superficiales.
Este evento está relacionado con la interacción entre la placa de Nazca, que procede del Pacífico, y la placa suramericana. La placa de Nazca se introduce por debajo de la suramericana y, a grandes profundidades, ese proceso genera terremotos.
¿Tiene este terremoto alguna relación con el ocurrido recientemente en Venezuela?
No. Son terremotos completamente diferentes. El ocurrido en Venezuela fue un evento mucho más superficial, de aproximadamente 10 kilómetros de profundidad. El de Colombia es un terremoto de subducción o intraplaca y ocurrió a mucha mayor profundidad.
¿Debemos preocuparnos en República Dominicana por estos terremotos?
No existe una relación sismológica entre el terremoto de Colombia, el de Venezuela y un posible terremoto en República Dominicana. Estamos hablando de placas y estructuras geológicas diferentes, separadas por más de 1,200 kilómetros de distancia respecto a nuestra isla.
Por tanto, ninguno de estos eventos está desencadenando o anunciando necesariamente un terremoto en República Dominicana, estos son fenómenos naturales que pueden ocurrir de manera aleatoria.
¿Cuáles son entonces las principales fallas que debemos vigilar en nuestro territorio?
Desde el Observatorio Sismológico del Instituto Politécnico Loyola mantenemos una red de monitoreo que cubre República Dominicana y parte de Cuba, Puerto Rico y Jamaica. En nuestro territorio existen dos estructuras particularmente importantes.
La primera es la falla septentrional, que se extiende desde Montecristi hasta la bahía de Samaná. Es la estructura sísmica más peligrosa del país. En ella se han producido terremotos históricos importantes, como el de 1562, que destruyó Santiago; el de 1842, que afectó gravemente Cabo Haitiano y Puerto Príncipe; y el de 1946, ocurrido en la zona de Samaná y que también generó un maremoto.
La otra estructura importante es la falla que se extiende desde Bonao hasta Baní, conocida como falla de Ocoa-Bonao. Es una falla más pequeña, pero muy activa, especialmente en los alrededores de San José de Ocoa.
¿Qué magnitud de terremoto podría esperarse en República Dominicana?
En la zona de la falla septentrional podrían producirse terremotos de magnitudes cercanas a 7.0, 7.2 e incluso alrededor de 7.4. Los ocurridos en Haití en 2010 y 2021, de magnitudes 7.0 y 7.2, respectivamente, constituyen una referencia importante para comprender el tipo de evento que podría producirse en esta región.
Por eso, más que alarmarnos por cada terremoto que ocurre fuera del país, debemos asumir que vivimos en una zona sísmicamente activa y prepararnos adecuadamente para eventos de esta magnitud.